lunes, 30 de julio de 2007

Caminando por el desierto de Coahuila

Narración del recorrido en busca de un Oasis en el desierto de Coahuila.
Padre, hijo y nieto.
Gráfico del recorrido.
Hacía tiempo que habíamos escuchado de un oasis en pleno desierto, con fosas de agua dulce, pura y cristalina, con cascadas y toboganes de piedra, con cascadas en escalera, como un parque acuático pero al natural.
Todo esto en algún punto escondido el estado de Coahuila. La única referencia que teníamos es que gente de un poblado llamado "El Mesteño" nos podía indicar el camino para llegar a ese lugar.

Lunes 30 de Julio del 2007

Viajamos por el camino de terracería que nos llevaría al poblado de inicio de la travesía.
Poco antes de las 3 de la tarde nos encontramos una bonita laguna que teníamos que atravesar si queríamos seguir ese camino.
Recordé el consejo de un señor de edad que me dijo un día:
"----¿Sabes por qué se quedan atascados cuando pasan un camino de tierra inundado?
"----¿Por qué?"  ---le pregunte de inmediato con interés...
"----Porque se van por la orilla, pensando que por allí hay menos agua, hacen eso y se quedan. atrapados.
"(¡Ups, yo también hubiera hecho lo mismo!) pensé.
"----Tienes mas oportunidades de pasar por donde van las marcas de las ruedas, por donde la tierra es firme y ya está pisoneada."
Bueno, pues hay voy, le dí de reversa una prudente distancia y aceleré procurando seguir la ruta ya trazada por los vehículos que pasan por allí.
Unos gritos de "Ujuuu" gritamos cuando solo a unos metros de entrar al agua, la camioneta se empezó a "lanchear". Y no me quedó de otra que manipular el volante de un lado a otro para corregir los desvíos, y con la adrenalina activada seguí acelerando a todo lo que daba el motor
Al acercarme a la otra orilla, ya respiré mas tranquilo, y ahora sí sonreímos y comentamos el asunto.

Ya sin mayor problema llegamos al poblado de El Mesteño.

[la localidad de El Mesteño es un bonito pueblo que está situado en el Municipio de Parras (en el Estado de Coahuila de Zaragoza). Hay 204 habitantes. Dentro de todos los pueblos del municipio, ocupa el número 19 en cuanto a número de habitantes. El Mesteño está a 1290 metros de altitud.]
Había llovido. Anduvimos paseando por el lugar. La camioneta la dejamos frente a una familia que amablemente nos atendió y nos dió posada.
[en la foto, mi hijo y mi papá.]

Martes 31 de Julio del 2007

Desde El Mesteño a La Lagunilla

A las 7 de la mañana nos dirigimos a la casa de la persona que contratamos como guía.
 y desde su casa emprendimos el camino, el guía iba delante montando su burrito.
La tierra seguía lodosa, pensamos de inmediato buscar unos bordones o palos para caminar.
No había ningún camino marcado, solo eran unas veredas que se cruzaban unas con otras.
El terreno estaba repleto de lechuguilla, que si te descuidabas podías herirte con sus puntas afiladas que fácilmente atravesaban la tela del pantalón.
Como a las 8:30 empezamos a subir una pendiente con muchas piedras y rocas sueltas, yo me detenía una y otra vez levantando alguna interesante. Este es lugar de dinosaurios y tal vez  podía encontrarme algún rastro de ellos. Cruzamos un arroyo.
Hacia aquellas montañas vamos. El señor guía iba siempre delante indicándonos el camino.
Una hora mas tarde, 9:30 a.m. Nos encontramos con algo fuera de lo común, que rompió con el paisaje que habíamos observado hasta ese momento. Un árbol alto y florido.
Mi papá a sus 70 años caminaba esos abruptos e irregulares senderos (y a veces a campo traviesa) como si nada, los kilómetros se acumulaban y yo le preguntaba que si quería descansar y que también había la opción de subirse al burrito, pero nos puso la muestra de ser un buen caminante siempre.
Llegamos a un arroyo mas grande entre 2 barrancos que pasamos por un puente natural de rocas.
En seguida subimos por la ladera del otro lado del barranco.
Siguió un tramo largo rodeando la montaña, se veía un tramo despejado (creo que hecho por camiones que sacan rocas de esas montañas, alguien me comentó que extraían mármol).
Mas adelante llegamos a un segundo arroyo, son muy frecuentes los barrancos y como siempre pasamos por un puente natural de piedra.
Pasando el barranco la vegetación cambió un poco y siguiendo al guía llegamos a una albarrada, primera señal de obras humanas en la región.
A las 11 a.m. bajamos a un lecho de un río, lleno de rocas, hay allí muchas piedras grabadas con fósiles marinos.
Descansamos bajo la sombra de otro árbol grande. El guía nos señaló un camino, nos dijo que por ahí se llega a un pequeño poblado donde hay muchas muchachas, la mayoría solteras y casaderas.
Tomamos agua y comimos algo. Continuamos el camino.
Pasado el medio día el guía nos dijo que ya pronto llegábamos. Y como siempre sucede, mejor no nos hubiera dicho nada, porque el sendero se alargó y alargó, rodeando cerros, subiendo y bajando laderas.
Nos encontramos con un canal de agua, en partes hecho de tierra y en otras de piedras.
Ese tramo es un poco peligroso pues el terreno se veía muy inestable e irregular.
Siempre custodiando los pasos de mi papá fuimos bordeando el cerro por una estrecha vereda.
Los barrancos de tierra formaban figuras caprichosas creadas por el agua y la erosión.
 y coincidentemente la vereda iba muy cercana al borde con peligro de desgajarse en cualquier momento.
Hacia abajo solo se veían formaciones rocosas medio inundadas.
No sin dificultad bajamos hacia el lecho del barranco.
Allí, bajo esa gran pared de tierra tomé un pequeño descanso. ¡Qué miedo!.
A seguirle que ya falta poco y el sol empieza a declinar.
Salimos del barranco subimos una veredita, y desde arriba ya mejoró el camino.
Ya habían mas árboles y huellas de cabras.
Pasando un vado ya pudimos divisar unas casilas de adobe. Un perro nos recibió.
Pero nos encontramos que las casas estaban vacías. ¿Dónde estaba la gente?
El señor guía se despidió y por último le pregunté hacia donde estaban las fosas de agua que habíamos venido a conocer. Nos señaló el camino.
Descansamos un rato en un cuarto que vimos desocupado.
Luego salimos a pasear a los alrededores.
Y por la tarde al regresar a las casas, vimos que ya habían regresado los dueños.
Nos invitaron a cenar y nos prestaron el cuarto vacío para pernoctar.
Los que hayan visto la noche en un lugar como este, alejado de las ciudades y sin luz eléctrica podrán constatar la belleza de una noche estrellada.

Miércoles 1 de Agosto del 2007


Desde La Lagunilla a La Trinidad



Como a las 9 a.m. después de almorzar, dirigimos nuestros pasos al lugar que queríamos conocer: las fosas de agua que viene directa de la sierra.

 El camino es largo y aunque hay una vereda, es fácil perderla y perderse, pero la ubicación de las montañas es fija, y si vas a un punto entre ellas, solo queda dirigirte allá.
Y tomamos recién bajada de la montaña, fresca y cristalina.
Como a las 11 un poco menos llegamos allí, era como albercas al natural.
Y hoy toca baño, en plena naturaleza.
Mi hijo sin salvavidas.
tres generaciones.
Mas arriba, habían mas fosas llenas y mas cascadas, algunas tenían rocas lisas que se podían usar como toboganes.
Allá estuvimos divirtiéndonos muy buen rato hasta que cayó la tarde.
Luego regresamos al ranchito.

Jueves 2 de Agosto del 2007

Desde La Lagunilla hasta la carretera de terracería a Parras Coah.

Nos despedimos de la familia que nos dió posada y caminamos rumbo a la carretera de terracería a esperar el camión.
5 kilómetros rodeados de un paisaje de cactus altos y vegetación desértica.
El Camión de pesajeros llegó después de una corta espera y nos llevó hasta Parras Coahuila.
Existe un camino de tierra arriba de la planicie que lleva desde La Lagunilla hasta el siguiente poblado llamado San José Patagalana. Son mas de 10 km.
La vereda sube a la meseta desde las casas de La Lagunilla y de allí inicia el camino a San José.
(foto).
Ese camino en otro tiempo posterior mi papá lo completó caminando, pero esa es otra historia.
[FIN]










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