lunes, 2 de mayo de 2016

El camino de Santiago DIA 0

MADRID

Lunes 2 de Mayo del 2016
Hostal RC Miguel Angel
Madrid, España
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Mejor me tranquilizo porque esto no es apto para cardíacos.
Un trajinar de ir y venir,  y de mover cosas me hizo despertar. Vi el reloj: era un poco antes de las 2 a.m. Entre sombras vi a una mujer (otra a la argelina) que se preparaba para salir.
El ruido duró unos 15 minutos más y por fin a dormir de nuevo.

El día domingo fue un largo día de frío, traumas, pero cansado para nada y eso que todo el día recorrí la ciudad a pie.
No recuerdo haber soñado nada y de repente la alarma del celular pequeño se activó y aún no lograba desactivarlo cuando el S4 hizo lo propio. Apagué ambos.
Oí que la chica de la litera contigua despertó. Lo siento, musité.

Me levanté, y ahora yo con el trajinar, reunir las cosas que quedaron al lado mío en la cama, cangurera, diario y otras cosas.
Al baño, a lavarme los dientes, a echarme talco y a reponerme los calcetines gruesos.

Vi el reloj, 6:20 a.m. y aún no salía del cuarto.
Me faltaban cosas qué hacer como rellenar las botellitas de plástico con agua.
En el lavabo no cabían así que fui a la cocina. Allí estaba la muchacha argelina que ayer me dijo su nombre raro, que no lo recordé mas.

Me dio paso para llenar las botellitas. Preparé la mochila y la bolsa adidas con la comida. Todavía revisé la cama a ver que no se quedara nada.
Asombrósamente la camisa que lave y colgué en la cabecera estaba complétamente seca ¡funciona! así que me la puse. Ya traía la sudadera de manga larga, por si hacía frío.
     Me cargué la mochila, fui a la cocina y con un saludo me despedí de la argelina que lucía su clásico vestido largo. Adiós. Dejé tarjeta y llaves. Abrí la puerta.

    Con agilidad empecé a bajar por las escaleras, sin contar los pisos, éstos seguían oscuros aunque no tanto como ayer.
    Vueltas y vueltas en una espiral descendente, hasta que me dí cuenta que algo estaba mal.
Llegué a un cuarto algo sucio con bultos de cemento.

"Oh, oh, me perdí, seguro me pasé".

    Y para atrás los "filders", un piso, 2 pisos ahora hacia arriba ¡y no lograba encontrar la puerta de salida de ese antiguo edificio.

¡De terror! Parecía que había caído en la dimensión desconocida.
Ayer había sido fácil y ahora parecía un laberinto donde no sabía por cuál puerta salir.
Subí un piso más y volví a bajar. El tiempo corría.

Vamos de nuevo. Despacio y con cuidado, intentando descubrir la desviación correcta.
"Mmm", si no puedo salir de un hostal ¿Qué me espera en las intrincadas veredas y desviaciones del camino?
Por fin reconocí la puerta de salida. La empujé tras oprimir un botón y el fresco de la mañana me recibió como caricia en la cara.

Madrid de mañanita. Ya con gente, uno que otro trasnochado pero todo tranquilo.
    Con pasos rápidos me dirigí a la más cercana estación del metro: Vodafone Sol.

No quise pasar frente a la policía, no quería que alguno me vaya a ver como sospechoso ¡Qué trauma me arrimó el de ayer al salir del aeropuerto que cambió mi opinión de ellos y ahora los veía con temor!
 Bajé las escalinatas del subterráneo y me paré frente a las máquinas. Toqué la pantalla e inicié el procedimiento de compra pero no reconocía la estación destino así que pregunté.
    Uno, dos, no sabían o no quisieron perder tiempo en ayudarme. Volteé hacia atrás y vi a una mujer de seguridad, como ellos se han portado amables conmigo allá fui.

----Disculpe ¿me podría informar como hacerle para comprar pasaje de metro a la estación RENFE de Chamartín?
----¿Ya tiene usted billete de RENFE?
----Sí.  ----y se lo mostré.
----Mire, no necesita comprar nada, con ese billete viaja gratis a la estación de trenes, suba, vaya a la caseta de cristal y allí pregunte.
----Gracias ---- He hice lo indicado, ni modo, a pasar frente a los polis, que ni volteé a verlos.

Bajé las escaleras de la cúpula de cristal y a una trabajadora de allí le pregunté.
No sin batallar un poco ya que no entendí muy bien, dí con el mostrador de RENFE, mostré la copia impresa, la escanearon y me brindaron un boleto de metro (aquí se le dice billete) ¡completamente gratis!
Pasé el boletito y la compuerta se abrió dándome paso a los andenes. Línea 1.
El metro se tardó unos 6 minutos y para adentro. A cargarme la mochila y la bolsa de alimentos que se enreda casi siempre.
Fui pasando por estaciones poniendo cuidado en la de Chamartín.
Escuché por el sonido local "Estación.... próxima estación Chamartín correspondiente con las líneas... y trenes de media y larga distancia RENFE".

     El tren se detuvo y yo allí sentado inmóvil pendiente de "la próxima estación". Pero al llegar a la siguiente estación dijeron otra por el sonido local y entonces sí me preocupé.
Me levanté cuando sonaba la apertura de puertas, pregunté a una señora por la estación Chamartín para RENFE, y nada. Por favor, las puertas están a punto de cerrar y yo no sé qué hacer.
    Repetí la pregunta al chavo de enseguida de la señora y me dijo qué era la estación que habíamos pasado. Como un rayo fui a la puerta que ya empezaba a cerrar.
Salí. ¡Me había pasado! ¿Cómo puedo ser tan tonto?
Como pensé que debía ser parecido al metro de Monterrey bajé las escaleras y me dirigí a la línea 2 que va en sentido contrario. Vi el reloj 7:17. Aún tengo tiempo. Faltaban solo 2 minutos para el próximo, así que vi pasar los segundos con lentitud.

Abordé el metro. Vi que este sí tenía los monitores encendidos donde se muestra claramente el paso del metro por las estaciones (en el otro no funcionaban).

Ya estoy en la estación correcta. Ahora a correr sin saber ni a dónde ni por dónde, a la gente que pregunté nadie sabía nada.

Me vi de pronto en un largo pasillo subterráneo pensando para dónde ir. Los letreros solo decían C1, C2, C3 que no significaban nada para mí. Un chavo bajó al pasillo y le pregunté. Me dijo:
----Por aquí no vas a llegar a ningún lado. Sube los escalones.
Ya estoy en la superficie. Caminé para allá, para acá. Estoy de nuevo en los andenes del metro.
Vi a una persona que resultó ser un extranjero, pero me entendió y me indicó que debía subir por un edificio que estaba al fondo. Gracias. 7:25 a.m.

Subí y llegué por fin a la estación de trenes RENFE de Chamartín.
Vi las pantallas, como mi "billete" dice "Madrid Ch -Irún" Busqué Irún y lo localicé.
Por no quedar fui a las cajas para preguntar y me dijo el dependiente que debía esperar a ver que pasillo debía tomar. Y luego la indicación a Irún decía tren 18061 ¡Terminado en 61! no podía ser de otra manera, ese es mi número, por lo tanto debería ser mi tren. A esperar.
    Mandé unos mensajes por FB y vi pasar los minutos.

Escuché por el sonido local.
"----Pasajeros con destino a Bilbao-Hendaya, pasar al pasillo.... "
La palabra "Hendaya" activó las alarmas de mi mente.
    Vi de nuevo la pantalla, próximo a salir estaba un tren que decía Bilbao-Hendaya, miré el número del tren y el indicado en mi "billete": Alvia 04087 ¡Era el mismo! andén 18.
    Seguí a la concurrencia que hacía unos segundos se había levantado al escuchar el anuncio.
    Bajamos por la escalera mecánica al andén. Allí estaba el tren.

    Me formé en la fila, mostré el billete en la ventanilla y luego vi la banda transportadora para chequeo de maletas, eché mis bultos allí y los recogí del otro lado, allí estaba el guardia con la paleta pero no me dijo nada.
    Subí al tren por la primera puerta que encontré. Busqué mi "plaza".
Y por fin, aquí estoy, a tiempo.
Allá estaría esperando aún sentado en la terminal a un tren que no era el mío y cuya salida decía 9:05, nada qué ver (aunque su destino era Irún igual a donde voy).
    Mi vagón iba casi vacío. El tren se puso en movimiento a las 8:00 en punto.
Entró un chavo de RENFE y me regaló unos audífonos para escuchar la película. El tren es maravilloso, los asientos muy cómodos, amplios y con grandes ventanales, ¡la vista es espectacular!
 Como ahora dispongo de tiempo, pensé en escribir mi diario, en la mañana en el hostal al recoger las cosas de la cama no recuerdo si guardé la pluma, "seguro la dejé, se me olvidó, ni modo".
Así que volví a meter el diario en la mochila. Ya sentado con calma me toqué los bolsillos de la chamarra y ¡milagro! ahí apareció mi pluma.
Volví por mi diario y a escribir se ha dicho.
Luego de escribir me puse a ver la película tranquilamente con los audífonos puestos.

Aproximadamente a dos terceras partes del viaje vi que entró el inspector del tren, con su clásico uniforme. Se acercó y pidió ver mi "billete".
Yo muy quitado de la pena y aún con los audífonos puestos, saqué el papel y se lo mostré. 
----Usted se ha equivocado de vagón... ----me dijo muy serio.
----¿Qué? ----Dije sorprendido, quitándome los audífonos---
----Este vagón es de primera clase. ----Complementó.
----Ohh, disculpe no me fijé ----Le dije de inmediato (Ya se me hacía mucha maravilla tantas comodidades, con vista panorámica, cine y asientos súper cómodos atravesando media España por menos de 17€, pensé).
Y proseguí al tiempo que me ponía de pie:
----Si me dice dónde queda mi vagón me voy para allá ahorita mismo.
El inspector seguía examinando mi "billete" y respondió:
----Es mas complicado que eso. No puede hacerlo porque éste no es su tren, este tren va a Bilbao.
Sentí que se me bajó el color, como el gato en Tom y Jerry después de un fuerte susto.
----¿Y mi tren? ----solo atiné a preguntar.
----Su tren va delante de este...
"¿Cómo, cómo, en dónde equivoqué de tren?" pensaba realmente preocupado, ya mi cerebro buscaba opciones y me imaginaba buscando transporte de Bilbao a Irún".
El señor inspector prosiguió diciendo:
----Hasta ahora los trenes van seguidos, éste detrás del otro y en la siguiente estación se separan...
La vías formaban una Y griega, hacia la izquierda  Bilbao y a la derecha Irún. 

Una luz de esperanza aparecía en mi oscuro horizonte. 

----Los trenes se detienen por unos momentos, si se apura tal vez pueda alcanzarlo.
----Muy bien, muchas gracias. ----El inspector siguió su chequeo dejándome en ese vagón de primera.
Con la adrenalina a tope, esperaba impaciente la apertura de la puerta en la estación siguiente, la última en común: Miranda.

MIRANDA

[La estación de Miranda de Ebro es una estación ferroviaria ubicada en la localidad burgalesa de Miranda de Ebro en España. Es un importante nudo ferroviario donde confluyen las líneas Madrid-Irún y Castejón-Bilbao.]
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Por los grandes ventanales ví el poblado aparecer
 Luego la estación, los pasillos, el tren se detuvo. El ruido. La puertas se abrieron.
Salí volando, "hecho la cochinilla", vi hacia delante, el tren era larguísimo y yo me había subido a uno de los vagones mas lejanos.
Córrele, córrele, córrele...
A la mitad del chorizo vi la separación entre trenes, los pasajeros ya habían bajado y subido a mi tren.
Vi a lo lejos a unas personas que me vieron correr y me animaban a alcanzarlo con sus brazos.
Y a punto de que se cerraran las puertas logré subir. Mi corazón estaba como tambor indio.
Me sujeté, yo de pie, las puertas se cerraron.

Caminé hacia dentro, sentí que la gente me veía, el vagón mas lleno, los asientos mas juntos y las ventanillas, bien, se alcanza a ver el paisaje.

IRÚN

[Irún​​ es una ciudad y municipio español de la provincia de Guipúzcoa, País Vasco, fronterizo con Francia, país del que se encuentra separado por el río Bidasoa. Con 61 983 habitantes ​, es la segunda ciudad más poblada de Guipúzcoa tras su capital, San Sebastián.]
 
El tren RENFE llegó a Irún a tiempo
la ciudad era tal y como ya la había observado a pie de calle por google earth.
 Tomé unas postales
 y pasando por las cebras llegué a la terminal de los tranvías llamados "topo", es el euskotren.
En el tren compré un billete a Hendaya: 1.70€. La salida era a las 2:18. Esperé unos 15 minutos, tiempo suficiente para conocer el baño. muy moderno y automático.
A tiempo llegó el euskotren y vámonos a Hendaye.

HENDAYE

[Hendaya (en francés Hendaye) es una comuna fronteriza francesa del departamento de Pirineos Atlánticos. Se sitúa en el territorio de la histórica provincia de Labort en la región del País Vasco Francés, junto a la frontera con España y a 21 km de San Sebastián. El nombre en euskera significa Bahía Grande.​]
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A unos metros está la estación de SNCF (tren francés)
 La señorita muy amable y con perfecto dominio de varios idiomas me atendió en español y me vendió el "billet" de Hendaye a Saint Jean Pied de Port.
 Ahí estaba un tren y como no quería cometer errores me fijé en los datos, "quiensabe", el tren no tenía números. Un chavo me indicó "neuf", allá muy enterrado en archivos de mi cerebro surgieron los recuerdos de las clases de francés que por unas semanas tomé en el DIF.
¡9! Que me suba al carro nueve. Y así lo hice. Lo verifiqué con un pasajero y cuando vi a un inspector de gorrita pensé "ese mero es el bueno".

Examinó mi "billet" y afirmé cuando le pregunté:

----C'est Correct?
----Oui, Monsieur.
----Merci.

 3:21 p.m. Ahora voy de reversa "beybi". llegó una familia y me movieron a mi "place assise". Menos mal, ahora sí en el mismo vagón.
A ver si no me mareo, mi asiento está en sentido contrario a la dirección del tren.

BAYONNE

[Bayona (en francés Bayonne) es una ciudad del País Vasco francés, en la confluencia de los ríos Nive y Adur, en el sudoeste de Francia. Estrechas calles medievales caracterizan el barrio antiguo de Grand Bayonne, donde se encuentra la catedral gótica de Bayona, con un claustro del siglo XIII, y el castillo de Château-Vieux. Al otro lado del río Nive, en el barrio de Petit Bayonne, está el Musée Basque, un museo dedicado al arte, la artesanía y las tradiciones de la región.]
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Llegué a Bayonnne

Aún faltaban 3 horas para el siguiente tren al pueblo inicio de mi caminata llamado:
Saint Jean Pied de Port.
Ni sabía para dónde jalar y el GPS se tardaba mucho, así que de tin marín.
En esta ocasión acerté, llegué a un paseo bonito a la orilla del rio, vi el puente que me dijo la boletera que debía cruzar.
 Allá a lo lejos se veían las torres de la catedral. Allá voy.
Tomando fotos con el palo "selfie" crucé el puente largo
  y llegué a un sinfín de negocios de todo tipo, queserías, repostería francesa de lo mas fino.
Me detuve frente al aparador de uno de estos negocios, el lugar estaba lleno de pasteles elegantes, grandes y chicos, vitrinas cargadas de panes y galletas raras. Entré a ver con todo y mi mochila gorda en la espalda.
Hice todo el recorrido maniobrando los giros con precaución, un movimiento en falso o una vuelta descuidada podría causar un desastre allí mismo y "capaz que éstos nos vuelvan a declarar la guerra".
Para no quedar me compré un flan muy sabroso, grande a 2.10€, me recordó los postres de crema que comía en la infancia.
Tocó el turno a los quesos. La güera que atendía daba a probar una muestra a una pareja mayor. La señora agarró su pedacito y el señor no quiso, entonces le indiqué que me lo diera a mí, y como no queriendo me lo extendió.
En verdad estaba delicioso, vamos que con gusto me gasto 5€. Le mostré el billetito (son los mas pequeños de los billetes euros).
La dama cortó un pedacito de queso (de tamaño parecido al que compré en Madrid) y lo puso en la báscula sobre un papel oscuro y grueso de gran tamaño. ¡¿Qué?!
Se regresó al mostrador y lo partió en 2 partes, uno más pequeño que el otro, lo pesó y ahí va de nuevo al mostrador a agarrar el cuchillo, otra parte fuera.
"Ya por favor, así déjalo, el queso estaba ya muy chico, era apenas una lajita. "¿pues cuánto me va a dar por 100 pesos esta muchacha? Está bien que sea queso francés caro, pero que no exagere y aparte lo tiene envuelto con un papelote grande y grueso, al paso que va terminará vendiéndome la pura envoltura".
4 veces se regresó cortarle, ya ni bulto hacía el queso en el papel. Otro pedazo fuera y apareció el total: 4.78€ "¡Ahora le cortaste de más!" Y ya no le puso queso así lo dejó. Esta chava sí que se me bañó y con la fama que tienen que le huyen a eso.
En fin, vámonos de aquí.
[Catedral gótica de Bayona]
 Regresé por el mismo camino. Todavía faltaba casi una hora. Fui y compré medio baguette para acompañar al queso "petit cheese", hasta el nombre le queda.
Faltando 20 minutos (el tren a Saint Jean salía a las 18:06) vi que un chavo metía su boleto en una máquina que imprimía algo y le pregunté que qué onda con eso, me dijo (en español) que tenía que registrarlo allí antes de trepar al tren. ¡Uff! ¿y para saber? qué tal si no me doy cuenta de eso, la boletera no me dijo nada.
Experimentado a base de golpes de la vida, leí detenídamente todos los datos del "billet". Ahora sí seguí los letreros, decía "Voi E", "quiensabe" qué será "voi"pero afuera me encontré las mismas letras seguidas de A, B, C...
Seguí la "E", bajé las escaleras, un túnel y ¡Voila! un titipuchal de peregrimos y eso que es mayo, nombre, el tren se llenó.
Están muy raros, unos monstruos de metal, se ven antiguos pero funcionan. Estaban 2 asientos uno frente a otro y no me decidía dónde sentarme y para (espero) concluir la cadena de errores, elegí el asiento equivocado y el viaje de 1 hora 10 minutos me lo aventé de espaldas, ya andaba bien mareado.
Unas fotos del recorrido, algo parecido a como lo imaginé, aunque no tan boscoso.

SAINT JEAN PIED DE PORT

[San Juan Pie de Puerto (en francés Saint Jean Pied de Port) es una localidad francesa situada en el departamento de Pirineos Atlánticos en la región de Nueva Aquitania en el territorio histórico vascofrancés de la Baja Navarra.]
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¡Llegamos al inicio del camino!
Todos fresquecitos, fila india hacia la asociación de amigos del camino.
Pasamos por el arco de entrada al pueblo amurallado.
 Cuando llegamos en montón, el lugar estaba cerrado. Y allí empezó la alegata de que a qué horas abren, aunque algunos se fueron a buscar albergue, por los que pasamos todos decian "full", qué se me hace que duermo al aire libre el primer día, prometí llevarla tranquilo y sin estresarme, si consigo cama bien, si no, mejor.
Y debido a la multitud, los negocios de albergues hacen su agosto en mayo. A todos les subieron de precio y cuestan el equivalente de un buen hotel en México. Un italiano se quejaba de que le querían cobrar 30€ por una cama de litera.
Como todos estaban hechos bola (yo y uno de la tercera edad estábamos pegados a la puerta) y yo quería aprovechar para escribir algo en la hora que faltaba, tomé la iniciativa y les dije para que todos escucharan en un claro español mexicano (pueden ponerle acento chilango para que suene chistoso, en lugar del acento norteño que tengo y que luego creen que estoy enojado):
----Momento, vamos organizándonos, pongamos las mochilas haciendo fila y nosotros podemos sentarnos (había muchos escalones donde sentarnos cerca).
Y dicho y hecho, di el ejemplo: puse mi mochila detrás del adulto mayor y me fuí a sentar, como no queriendo los demás fueron a poner su mochila, una detrás de otra.
Me puse a escribir mi diario.
De rato ¡excitación! Se oyó el sonido de la cerradura. A mí me atendieron en segundo lugar, una señora estampó el primer sello del camino en mi credencial de peregrino ¡por fin lo vi en persona! Me dió unos instructivos y me preguntó:
----Sleeping?
----Sleeping bag? ¿que si traigo sleeping bag? Sí, sí traigo.
----Entonces, no cama ----me dijo.
----¿Qué? Sí, sí quiero cama. Oui, yes, I want bed...
----Ah, ok, tú quieres cama.
----Oui.
Entonces me asignó un albergue que yo ya tenía registrado y que se llama "Le chemin vers l'etoile". Mmm, para cerrar con broche de oro el día ¡me tocó quedarme en el "toile"! je, je, (¿o qué significa?).
Llegué al albergue a un lado de la calle principal y con vista al bello portal de la muralla. en la puerta y en el registro decía 15€, pero el encargado me pidió 18€, (otro francés que se bañó este día). Aparte me ofreció la cena por 12€ más.
----No amigo, así déjalo, la pura cama "nomás".
A pegarle a la cartera y vi volar otro billetito azul de 20€. Mientras no me pase de 30€ diarios, todo estará bien (Hoy por los pasajes y las comidas francesas caras me gasté el doble de lo presupuestado por día.
----Ve al segundo piso y busca una cama libre.
----Ok.
Subí las escaleras que están empotradas en las 4 paredes y dejan un hueco grandísimo desde arriba.
Ya estoy en el segundo piso, hay 2 cuartos, abrí el primero, todo lleno, 4 literas, 8 camas, están completas.
Me voy al siguiente cuarto, me fijo en las camas (porque acá no había gente) 7 llenas y una de arriba no tenía nada particular encima (los que las ocupan las marcan dejando su sleeping bag, ropa o algo personal, porque está prohibido subir las mochilas a las camas).
Pues ya está, ya pegué, caro, pero tengo donde pasar la primera noche.
De voladita "pepené" uno de los contactos para cargar el celular mientras me puse a escribir.
Como era temprano había tiempo para recorrer la ciudadela en esta antigua ciudad amurallada.
Caminando vi unos escalones de piedra y como la puerta metálica estaba abierta, pues pasé.
Subir, subir y subir, vueltas.

Llegué a los torreones donde hay mirillas anchas por dentro y angostas por fuera (diseño especial para disparar y defender el castillo).
Le di la vuelta a toda la muralla y me subí a la parte mas alta, tomé muchas fotos.
Ya atardecía y fui al albergue (u hostal por el precio).
Puse la mochila y metí dentro el celular cargándose, al cargarse una, puse la segunda.
La gente del cuarto empezó a llegar. La noche cayó.
Ya no salí otra vez esa noche, una peregrina escribía su diario con una lamparita frontal.
A las 12 a.m. bajé de la litera tratando de no hacer ruido, desconecté mi celular y me traje la mochila cerca a mi litera.

[FIN DEL DIA 0]
  

domingo, 1 de mayo de 2016

El Camino de Santiago DIA -1

MADRID

Domingo 1 de Mayo de 2016

Aeropuerto Internacional Adolfo Suárez Madrid-Barajas
Madrid, España.

    A actualizar los relojes, hay que adelantarlos 7 horas.
    Bajando del avión un recorrido maratónico de pasillos, elevadores y tren gratis que nos llevaría a la planta baja de la aduana. El oficial de migración me pidió la reserva, hizo algunos comentarios y pues estampó el sello de entrada.
   Pero apareció el prietito en el arroz en forma de uno de la guardia civil que por preguntarle por la salida, él a su vez se puso mas preguntón que ni los de la aduana. "¿otra vez?, ya le mostré todo a los de aduana", le dije, total que me hizo pasar la mochila por la máquina de rayos X, "Qué piensa ¿que no funcionan las anteriores del aeropuerto o que pasé sin que me checaran? ¿o qué?, se me hace que estos no tienen nada qué hacer y andan a ver en que se entretienen". y al final otro me dijo que levantara los brazos y se puso a "catearme", bato mañoso, ¿y así nomás, sin decirme ni una sola palabra de cariño?"
    Todavía hablaron algo entre ellos y luego me "liberaron". Ya para entonces estaba que no me calentaba ni el sol, me quería regresar a la aduana decirles que su bienvenida al país no sirvió de nada y acá habían otros mas importantes que ellos y que me habían impedido la entrada al país, pero hice uso de toda mi escasa paciencia y le dije al guardia cuando me encaminaba fuera de su oficina:
-----¿Ahora si me va a informar lo que le pregunté? que fué la razón por la que me dirigí a usted. (yo de tonto, me resultó peor)
-----Sí, claro, mire, siga ese pasillo y después.... allá están los buses y taxis, etc, etc.
    Y me retiré sin voltear atrás, y ni acordarme de ese oficial quisiera, pero ni hace falta ese pensamiento porque tengo mala, malísima memoria en recordar rostros, si mañana mismo lo encuentro en las calles ni me acordaría quién es.
   Salí por fin del aeropuerto,y de inmediato sentí un frio y una soledad que me deprimió. Sin cuidado saqué la bolsita de los euros y extraje unos cuantos billetes para traer efectivo.
Estaban 3 buses allí en la acera. El chofer del primero me dijo: "pase al siguiente" y al preguntarle al segundo me dijo que el que va al intercambiador de la avenida América era aquel tercero que estaba en la esquina.
Recorrí los aproximadamente 20 metros que nos separaban, pregunté para confirmar destino y me subí.
-----¿Cuánto?
-----1.50 -----me contestó, saqué un billetito de 5 y me regresó la feria, ya conocí entonces los euros en monedas.
    Buen paseo hasta el centro de Madrid, el bus iba casi vacío.
    Al bajar, de nuevo el frio, la mochila no pesaba tanto, creo poder con el paquete.
   Caminé unas cuadras y como me perdí utilicé el GPS.
    Llegué a una placita solitaria y me senté un rato, muy a pesar mío el incidente con la guardia civil a la salida del aeropuerto, me afectó, de tal manera que sentía temor de que pasara una patrulla y me detuviera por sospechoso, caminando solo y cargando una mochila. El trauma y la depresión causaron que pusiera en duda mis planes de andar de turista un día por la capital antes de iniciar la gran aventura: El camino. Hasta quise tapar o quitar la bandera estampada en tela que orgulloso había pegado a la mochila, pero no, "esa allí se quedará todo el viaje", pensé, ya estaba aquí, había logrado cruzar el charco y no iba a desperdiciar la oportunidad, así que me sobrepuse y me llené de ánimo para continuar.
    Me levanté de la banca, me eché la mochila a los hombros y me dirigí al primer punto programado, del conjunto de museos y cosas interesantes qué ver.
    Ubicándome en el primer punto, en los siguientes la idea era contar cuantas cuadras y en qué dirección para llegar al siguiente punto y así.
   Llegué al museo Sorolla, me senté un rato en una banca, luego fui a la entrada a leer los anuncios y grande fue mi decepción al leer que estaba cerrado debido a que hoy era día festivo. (Nunca sospeché eso cuando hice la planeación de este día).
    Las construcciones allí estaban para verlas, al igual que los museos y exhibiciones al aire libre.
   Seguí la ruta planeada y comprobé que los museos estaban cerrados, solo en uno pude entrar pues el guardia se portó amable y me dejó entrar a ver y todavía me explicó la historia del lugar. La mayor parte de la gente son amables y te dan indicaciones, ja ja, empecé a escuchar ese acento característico junto con sus modismos.
   Caminando, caminando y tomando fotos, recorrí calles y avenidas respetando los semaforitos peatonales, escuchando el tin, tin, tin, tin.
   Llegué a un parque muy bonito con construcciones estilo egipcio. El frio continuaba pero ya lo sentía menos, desde casi cuando empecé la ruta turística a pie me andaba del uno, pero nunca encontré dónde.
Había unas carreras, un evento que reunía mucha gente, al avanzar vi que tenían baños portátiles y me regresé, fue difícil atravesar la calle. Y en vano, la señora de la entrada a la placita me dijo que no podía pasar nadie y los baños eran exclusivos no sé para quién.
    Pero sirvió el desvío porque la iglesia de Santiago y San Juan estaba allí cerca y de haber seguido me hubiera pasado. Pregunté, y aparte reconocí cosas cercanas que ya había visto en google street maps.
    Al llegar a la iglesia estaba una señora a la que le pregunté si la oficina estaba abierta, me dijo que sí y me indicó por dónde me fuera. Al entrar vi que había misa, así que decidí sentarme en la última banca. Me esperé hasta el final de la misa. Y para concluir dijo el padre que proseguiría a bendecir a los peregrinos presentes, hasta entonces me percaté de una pareja hombre y mujer con unas mochilotas, que dejaron allí, se levantaron y caminaron al frente. Yo sin pensarlo me levanté también, era mi oportunidad. Al llegar al frente me puse al lado de los otros y le dije en voz baja al cura: yo también soy peregrino.
   Nos dio la bendición, dijimos amén y pasamos a la oficina. Atendió primero a la pareja y luego me pidió el pasaporte, me preguntó desde donde iniciaría el camino, le dije que desde Saint Jean Pied de Port, puso los datos en la nueva credencial del peregrino junto al sello de la parroquia y me la extendió. ¡Por fin la tenía en mis manos! El cura al ver los euros que tenía en los dedos me dijo que no se cobraba pero podía depositarlos en la urna del apóstol, lo cual hice.
Rápido me tomé una foto (la cual después vi que no salió bien).
    Angustiado por las ganas de ir al baño salí casi corriendo en busca de mi hostal que tenía reservado y pagado.
    Aunque llevaba casi 5 horas de necesidad, aun así me puse a meterme por unos arcos de la calle mayor donde vi que había muchísima gente y con vendimias de comida y mesas con ventas estilo bazar.
De entrada por salida. Vi el mapa. Para no perderme me fui directo a la puerta del sol y de allí una cuadra.
    Llegué a la esquina, busqué la puerta con el letrero compartido que decía "RC Miguel Angel".
    Empujé la puerta grande y doble de madera, estaba con llave, vi los botones de timbre y oprimí el correspondiente. Al escuchar una voz le dije: "Tengo reservación".
    Era la 1 pm, se escuchó un ruido de desactivación remota de la chapa. La empujé y se abrió.
Entré. Había una especie de elevador pero la puerta metálica estaba bien cerrada y no había botones.
"Quiensabe", tal vez sea otra cosa. Vamos a los escalones, que a caminar vinimos.
Un piso, 2 pisos, oscuridad total, ¡aay nanita!, esto se ve tenebroso, desenfundé el celular chico y activé la luz.
Tercer piso, cuarto piso, las escaleras continuaban.
Por fin, el último piso estaba iluminado y donde se sentía otro ambiente, por lo menos la luz cambia la perspectiva.
No tuve necesidad de decir mi nombre, ya me esperaban, me dio la señora llaves, tarjeta para acceder al cuarto, indicaciones del locker y la litera.
Me fui directo al baño, sentía que me estaba haciendo daño aguantarme tanto.
Estaba cansado, así que me recosté un momento después de poner la mochila en el locker.
Creo que dormité un rato.
Desperté cuando una muchacha entró a la habitación, se albergaba allí también, un pequeño saludo y silencio. Yo hice lo mismo, si no me hacen plática yo tampoco.
    Como a las 2, tomé la bolsa de adidas que se cuelga a la espalda y me dirigí a la continuación del itinerario.
Un mercadillo, especie de pulga como la conocemos, nada qué comentar y todo carísimo.
Como necesitaba comprar comida, pensé comer algo típico del lugar, me sugirieron unas empanadas madrileñas rellenas, "Óra pués", una de pollo, otra de pulpo y una  botellita de agua por promoción.
(cada empanada costaba 3 euros por separado).
    En otra tienda compré un pedazo de longaniza y un cuartito de queso de cabra 7.20 € en total.
Mas adelante y a la vuelta del mercadillo vi que vendían frutas, 3 naranjas y 2 peras 1.10 € (se me hizo barato).
Por esa misma calle, caminé sin rumbo fijo hacia el oriente, llegué hasta la terminal de Atocha donde están 2 cabezas gigantes de bebé.
Al seguir esa misma calle saqué una naranja, ¡qué sorpresa! estaba rara y riquísima, más color naranja y más carnosa, no se veían los gajos, una delicia.
Al ver que me alejaba mucho dí vuelta al norte. Pregunté por el Parque del Retiro, unas cuadras más adelante y llegué.
 ¡Muy bonito! Caminé por largo rato, entre árboles altísimos, prados verdes, arroyos y puentecitos.
Visité el Palacio de Cristal
  y otros atractivos que me encontré.
 Salí del parque y caminé siguiendo mis instintos (que como siempre estaban mal) todas mis coordenadas mentales no coincidían con las reales.
Hice uso del GPS del celular y seguí las direcciones aunque yo sentía que caminaba en sentido opuesto.
 Pero la tecnología no se equivoca y llegué al hostal, no sin antes darme una vueltecita a la cuadra, nada mas para no perder la costumbre.
Al llegar al cuarto, la compañera de habitación (de pelo rubio y vestida con una especie de atuendo árabe) se puso a platicar conmigo.
    Se metió a bañar y salió a comprar algo, yo aproveché para darme un baño y lavar la camisa.
    Me puse a mandar mensajes con Blanca y con Esme.
10:51 El día ha concluido. Hora de dormir.

[FIN DEL DIA -1]