Lunes 9 de Mayo de 2016
Albergue parroquial para peregrinos
Logroño
Ciudad y municipio situado en el norte de España, capital de la comunidad autónoma de La Rioja.
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La hospitalera me fué a despertar directamente a mí.
Esa noche dormí como un crío (¿despertaba cada 3 horas y llorando? ja, ja, ja, no, no, significa qué dormí plácidamente).
Aunque recuerdo que desperté en la madrugada por el frío y vi que la colcha estaba en el suelo.
-----¡Oh, sí, gracias... -----le contesté a la hospitalera (una monjita de avanzada edad) y me levanté rápido.
-----¿Tengo tiempo de darme un baño?
-----Sí, está bien -----me contestó.
Agarré ropa y la bolsita del champú, jabón y rastrillo y me fui de volada a las duchas.
Al salir me dijo la hospitalera que la cocina ya estaba cerrada así que perdí la oportunidad de desayunar allí.
Preguntó por los peregrinos brasileños pero ya no estaban, me dijo que le habían pedido el resto de la cena de ayer y como ya se habían ido pues me preguntó si yo lo quería.
-----¡Claro que sí! con mucho gusto.
La hospitalera se marchó.
Olvidé mencionar que anoche después de la cena al ir rumbo al cuarto estaba la puerta principal del convento-albergue semiabierto (se cierra con chapa magnética), un zapato impedía que se cerrara. Me llegó un fuerte olor a petate quemado, era uno de los italianos que llevaba "rastas" en el pelo. "Este wey le está quemando las patas al diablo" pensé. Y corrí de allí al cuarto de literas.
Pues cuando ya estaba por salir esta mañana del albergue fui a la urna a depositar mi billete de donativo, busqué la ranura y nada. Solo era una caja que se abría la tapa, sin cerradura, ni nada. La abrí, estaba vacía, igual, puse mi donativo allí.
Al bajar las escaleras ¿a quién creen que vi? ¡al rastas! ¿a dónde iba si la cocina ya estaba cerrada y no había más gente?
-----¡Buen camino! -----me dijo (que significa, ya vete, sigue caminando).
Este "bato" me dejó con la duda, a ver si no agarra el dinero que dejé yo, bueno, ya él y su conciencia.
Toqué el botón, se activó la chapa magnética y salí, al frío y a la ligera llovizna.
Lunes por la mañana. Seguí las flechas y sin dificultad abandoné Logroño, no me detuve para nada, ni a comprar algo siquiera.
Al entrar al parque La Grajera había 2 caminos paralelos, un paseo pavimentado y un caminito de tierra de sube y baja entre árboles. ¿necesito especificar a cuál seguí?
De pronto y de la nada apareció una ardilla muy grande por la vereda. Me quedé inmóvil y lentamente busqué sacar el celular para tomarle una foto.
Lo más extraño es que el animalito no echó a correr al verme, sino al contrario, se dirigió a mí directamente, se paró sobre sus patas traseras y se me quedó viendo.
¡Entendí! quería que le diera algo, me esperó a que sacara un pedazo de baguette multigrano y le arrojé 3 pedacitos. Fue hacia ellos, le tomé unas fotos.
Bueno, debe ser parte de la magia del camino. (como las serpientes de los días anteriores).
Anuncio del parque. Todo muy bonito.
El lago con cisnes blancos.
Casi al final del parque, a lo lejos reconocí a un personaje que ya había visto en "YouTube". Era el famoso Marcelino, que regala fruta y comida a los peregrinos, además les estampa su sello característico en las credenciales.
Llegué con él, me presenté, platicamos, puse unas monedas en el cuenco de donativos y tomé un hojaldre de manzana.
Llegaron unos coreanos y se tomaron unas fotos con él. Yo hice lo mismo, nos puso el sello. ¡Buena experiencia vivida! A Navarrete mas de 12 km. Un tramo largo y solitario. Tomé fotos durante el recorrido, como en todas las etapas anteriores.
Como estamos en la Rioja, pues viñedos por todas partes.
Ruinas de un antiguo hospital de peregrinos.
Acostado un peregrino tratando de captar la energía del lugar.
Datos informativos del lugar.
Llegué a Navarrete a las 11:30 am.
Es una espiral ascendente la cual subí hasta llegar a la iglesia, entré y vi que había sello disponible y lo utilicé.
Luego salí a la placita de enfrente y vi que había letrero de WiFi. Me conecté, mandé mensajes a la familia y traté de comunicarme con Oscar To, me dijo que estaban a 8km de Nájera.
Bueno, quité el WiFi y me dirigí al camino.
Ya iba muy fresco caminando, cuando me dí cuenta que ¡no traía mi chamarra!
¿y ahora? ¿dónde la dejé? ¡en la torre mi general!
Desanduve mis pasos. Fui a la placita donde me senté un rato al "facebook", busqué y nada.
Vi a la gente, por si la traían, por si alguien se la encontró y la recogió, y nada.
A ver, a ver... ¡la iglesia!
De nuevo entré y con los otros peregrinos pasé al cuarto del sello, ....y allí en la mesa del sello me esperaba.
Salí de Navarrete a las 12 del día.
Encendí el GPS solo para verificar la ruta correcta. Ibamos para Sotés tal y como lo indicaba el mapa del celular.
Pero antes de entrar al pueblo por carretera, las flechas amarillas se desviaban. Era la 1:11 pm.
En lugar de seguir mi ruta preestablecida y como castigo, me zampé un montón de kilómetros por un camino de terracería al lado de la carretera. Solo de lejos veía el pueblito y su iglesia que no iba a poder ver de cerca jamás.
Y el feo camino continuaba hasta que llegamos a un anuncio donde decía: "un km de arte" y daba la opción al peregrino de entrar al pueblo vecino a Sotés llamado Ventosa.
No lo pensé 2 veces y caminé un agradable paseo de parras y monumentos de piedra.
La desviación valió la pena.
Visité la iglesia de San Saturnino, el parque, sus callejuelas.
En una banca le hice los honores a una parte de la comida que me regaló la hospitalera y para complementarla le raspé del queso español ya un tanto seco, pero muy bueno.
Me cambié calcetas y como siempre pareció que me hubiera cambiado de pies.
Bajé por una vía rápida muy inclinada. Eran las 2:45 pm, había que apurarse pues aún me faltaban casi 17 km para llegar a Nájera.
Subidas, ascenso al alto de san Antón.
Allá arriba una señora me dijo que si mi mochila estaba bien:
-----Is your backpack ok? Do you not need a adjustment? -----señalando mi mochila que cargaba muy baja al nivel de la cintura.
---- No, thanks, it´s OK. -----le contesté.
Y además añadí en castellano:
-----Todo está fríamente calculado como dice el chapulín colorado.
-----OK -----y se fueron
Leyendas del camino por donde voy pasando.
Casi llegando a Nájera me encontré un hombre mayor español refrescando sus pies en un arroyo.
Me puse el impermeable ya que empezó a lloviznar mientras (como siempre) me entretenía tomando "selfies".
El peregrino español me alcanzó y juntos entramos a Nájera.
Primer albergue lleno.
Al pasar por el puente oí que alguien gritó y al voltear vi a ¡Oscar To! que estaba con los pantalones arremangados a la orilla del río:
-----Vamos, no dijiste que te meterías a un rio con agua fría, este está bueno.
-----Hola -----sonreí y le grité.
-----Sí, me gustaría, pero primero tengo que conseguir albergue (casi eran las 5:30pm) ¿Dónde te quedaste tú?
-----Un albergue raro por allá. -----respondió sin darme mas detalles.
Resultó que el señor que yo venía acompañando era conocido de él y los dejé platicando.
Segundo albergue "full" me dijo la "ñora", OK.
Traté de seguir el mapa, el GPS no agarró, nada, ya era muy tarde y empecé a desesperarme un poco. Pregunté por el albergue municipal y una señora me dio unas indicaciones que me alejaban más. Hasta que pregunté a un chavo de barba y ya entonces tomé el camino correcto.
Por suerte quedaban aún 3 camas libres ¡qué bien! Ahora toca experimentar la vida de un albergue municipal de 90 y tantas plazas.
Un gringo atendía la recepción y me pidió credencial del peregrino y pasaporte, puso el sello y pidió depositar donativo, le dije que al rato (necesitaba cambiar un billete de 50),
me regresó la credencial con el sello del albergue pero no mi pasaporte.
-----¡Excuse me, my passport please!
-----¡Oh, here! -----Míralo... olvidadizo él y olvidadizo yo ¿a dónde vamos a parar?
Otro hospitalero encargado de asignar camas me pidió que lo siguiera.
¡Ándale pues! Se abrió la puerta, ...y apareció un gran salón atestado de literas. Casi todas llenas de gente de toda y de todo el mundo.
Las literas estaban juntas en pares, así que si te mueves por las noches terminarás abrazando al vecino.
Esto está cañón, parece un campo de refugiados con ropa y mochilas por todas partes, apenas se puede caminar.
Pasamos entre la gente que optimistas nos saludaba (menos mal).
Me indicó el ayudante del que nos dio el registro que una cama pegada a la ventana estaba libre (pero pegada a la litera del vecino). Una rápida mirada y descubrí que en el mero rincón la última litera era independiente ¡y la cama superior estaba vacía! (comúnmente ponemos allí la bolsa de dormir o ropa para indicar que ya está ocupada) y yo, vivillo desde chiquillo, le dije al que asignaba cama que si me la podía cambiar por aquella, mirándome me preguntó:
-----¿no te gustó la que te asigné?
No supe qué contestar...
-----Vale, márcala en la hoja enmicada y borras la otra. -----me dijo y así lo hice.
Sonreí. ¡Ya pegué...! Cama independiente y pegadita a la pared.
Traté de seguir el mapa, el GPS no agarró, nada, ya era muy tarde y empecé a desesperarme un poco. Pregunté por el albergue municipal y una señora me dio unas indicaciones que me alejaban más. Hasta que pregunté a un chavo de barba y ya entonces tomé el camino correcto.
Por suerte quedaban aún 3 camas libres ¡qué bien! Ahora toca experimentar la vida de un albergue municipal de 90 y tantas plazas.
Un gringo atendía la recepción y me pidió credencial del peregrino y pasaporte, puso el sello y pidió depositar donativo, le dije que al rato (necesitaba cambiar un billete de 50),
me regresó la credencial con el sello del albergue pero no mi pasaporte.
-----¡Excuse me, my passport please!
-----¡Oh, here! -----Míralo... olvidadizo él y olvidadizo yo ¿a dónde vamos a parar?
Otro hospitalero encargado de asignar camas me pidió que lo siguiera.
¡Ándale pues! Se abrió la puerta, ...y apareció un gran salón atestado de literas. Casi todas llenas de gente de toda y de todo el mundo.
Las literas estaban juntas en pares, así que si te mueves por las noches terminarás abrazando al vecino.
Esto está cañón, parece un campo de refugiados con ropa y mochilas por todas partes, apenas se puede caminar.
Pasamos entre la gente que optimistas nos saludaba (menos mal).
Me indicó el ayudante del que nos dio el registro que una cama pegada a la ventana estaba libre (pero pegada a la litera del vecino). Una rápida mirada y descubrí que en el mero rincón la última litera era independiente ¡y la cama superior estaba vacía! (comúnmente ponemos allí la bolsa de dormir o ropa para indicar que ya está ocupada) y yo, vivillo desde chiquillo, le dije al que asignaba cama que si me la podía cambiar por aquella, mirándome me preguntó:
-----¿no te gustó la que te asigné?
No supe qué contestar...
-----Vale, márcala en la hoja enmicada y borras la otra. -----me dijo y así lo hice.
Sonreí. ¡Ya pegué...! Cama independiente y pegadita a la pared.
De
vecinas tengo a unas señoras italianas muy amables y encima de ellas a
una coreanita que me he encontrado en el camino varias veces, hasta me
compartió fresas en ese momento.
Aparté la cama dejando mi "sleeeping", dejé la mochila y fui a comprar algo para botanear y cambiar mi billete.
Al regresar al albergue, a un lado de la puerta de entrada ¡estaba Aga! la chica polonesa la cual tenía los pies sumergidos en agua hasta los tobillos. Al verme de inmediato se puso de pie aún con sus maltrechos pies dentro del recipiente y abrió sus trémulos brazos dirigiéndolos hacia mí.
-----¡Aga! How are you...? ----le pregunté al tiempo que recibía su abrazo y casi con sollozos se soltó contándome todas sus penas y dolores. Le dije que tomara asiento y allí me quedé un rato acompañándola.
Entré a recepción, deposité mi donativo y de nuevo salí a ver si encontraba a Oscar To para pagarle de una vez los 16.69 euros que le costó el billete del tren (que hizo el favor de comprarme con anticipación).
Aparté la cama dejando mi "sleeeping", dejé la mochila y fui a comprar algo para botanear y cambiar mi billete.
Al regresar al albergue, a un lado de la puerta de entrada ¡estaba Aga! la chica polonesa la cual tenía los pies sumergidos en agua hasta los tobillos. Al verme de inmediato se puso de pie aún con sus maltrechos pies dentro del recipiente y abrió sus trémulos brazos dirigiéndolos hacia mí.
-----¡Aga! How are you...? ----le pregunté al tiempo que recibía su abrazo y casi con sollozos se soltó contándome todas sus penas y dolores. Le dije que tomara asiento y allí me quedé un rato acompañándola.
Entré a recepción, deposité mi donativo y de nuevo salí a ver si encontraba a Oscar To para pagarle de una vez los 16.69 euros que le costó el billete del tren (que hizo el favor de comprarme con anticipación).
Llegué al puente sobre el río y ya
no estaba. Di un paseo por el centro entre comercios y restaurantes
pero no lo encontré. Al regresar, ya anocheciendo calenté en el micro el
resto de la comida de Logroño, me lavé los dientes y me puse a escribir
el diario.
Aga está a 2 camas de mí.
Es todo. Mañana al parecer será una jornada igualmente larga.
Es todo. Mañana al parecer será una jornada igualmente larga.
[FIN DEL DÍA 7]





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