DESDE GRAÑON A TOSANTOS
Miércoles 11 de mayo del 2016
¡Qué bárbaros! La gente que dormía junto a la puerta (lejos de mí por suerte), se aventó un concierto de música de viento toda la noche. De buenas que nadie encendió un cerillo, si no, allí explotaba todo el lugar.
Ya no sé qué es peor, si esto o los ronquidos a todo volumen de noches anteriores. La situación fue que no dormí mucho con el ruido de los escapes de gases y por el frío, por mas que me acurrucaba, me estiraba y yo sin poder dormir.
Anoche cuando el pedí una manta a la hospitalera me dijo que no tenían pero que buscara en un baúl donde peregrinos dejan ropa abandonada, me dijo que toda estaba limpia y podía tomar la que me hiciera falta. Me encontré una sudadera que me quedó a la medida y eso ayudó a que no pasara tanto frío.
Clásico desayuno español: pan, mermelada, miel, café y un poco de jugo de naranja. Pues se acabó, a salir a caminar. Deposité mi billete en la caja de donativos.
De Viloria de Rioja salí a las 9:15 a.m. Rumbo a Villamayor del río yo tenía marcadas unas ruinas en el mapa, y cuando quise localizarlas con el GPS, ya las había pasado ¡no te digo!
Al entrar había un restaurante adornando la llegada con muchas banderas del mundo, y cuando descubrí la de México me emocioné y le tomé video moviéndose altiva con el viento.
-----¡Mire, esa es mi bandera! -----Le dije orgulloso a un peregrino que pasaba.
Me compré un bocadillo de un pan con un pedazo de jamón y un huevo frito encima: 2 €, pero muy rico.
A Belorado llegué a las 11:30. Con tantas fotos mi pila se vació. Busqué la de repuesto en la bolsita de la credencial donde acostumbro a ponerla, nada, en la cangurera, en las bolsas de la mochila, nada, nada. No vaya a ser que ya la perdí ¡Tal vez la dejé en el albergue!
Ya iba de salida, con el celular apagado, cuando vi la iglesia con nidos de cigüeñas y yo quería foto. Lo encendí con la poco carga que quedaba y tomé la foto.
Había una banca, puse la mochila y pensé "vamos con calma, sacaré todo a ver si aparece la pila". Lo primero que saqué fue la bolsa polar para dormir ¡y a la primera encontré la pila adentro! Apúntenle un milagro mas para mí en el camino, no sé cómo apareció allí.
Hice cambio de pila y ya mas relajado vi un anuncio que decía "camino al castillo", allá arriba detrás de la iglesia, claro que quiero subir "pero sería bueno dejar la mochila", pensé.
A un lado de la iglesia está el albergue, así que entré, estaba el hospitalero, un señor grande al cual le pregunté sobre cómo subir al castillo, me mostró el camino y de paso le pedí si me cuidaba la mochila. Asintió.
Tomando fotos, subí la cuesta flanqueada de un pasamanos de madera. Llegué al mirador, mas fotos. El castillo estaba destruido, se ve muy antiguo, lo rodeé siguiendo muchas vereditas, sus muros aún muestran algunas ventanas.
Eran las 12 del día. Siguiente parada: Tosantos 4.7 km pues he decidido bajar las revoluciones e ir mas despacito, no más esas largas jornadas de 34 km o más. Hoy a Tosantos solo se cumplen 20.5 km.
Como era temprano pues me la llevé calmada, compré pan en la salida.
A medio camino se vino la lluvia. Rápido saqué el impermeable para asustar a la lluvia ¡y sucedió! se calmó, aún así me lo llevé puesto.
Un poco antes de las 2 p.m. y ya estaba en Tosantos, por el mapa seguí la ruta al albergue parroquial.
Allí cerca del punto indicado encontré algo parecido y 2 chavos estaban en la puerta.
-----Disculpe ¿aquí es el albergue parroquial?
-----Es un hospital de peregrinos, mas adelante está el albergue.
Seguí caminando, pero el albergue que me dijeron era un particular con restaurante, me acerqué tímidamente y observé un poco dentro, nadie a quien preguntar, el lugar me hizo sentir incómodo.
"¡Chole, que yo no quiero ese!" y para atrás "los filders".
Otra vez llegué al "hospital". Ya no había nadie y apenas iba a entrar cuando un chavo joven me llamó.
Le pregunté que si no había camas allí para pasar la noche.
-----No, no hay camas, los peregrinos se acuestan en el suelo en colchonetas.
-----Ok, eso está bien para mí ¿puedo quedarme?
-----Claro.
Me explicó lugares y horarios como de costumbre, ya habían 2 peregrinos adultos mayores acostados. Me asignó una colchoneta en un lugar separado a los demás, con enchufes allí mismo, todo un privilegio, y privado."¡Bien! ¿Qué mas puedo pedir?"
Platicamos un rato de artistas mexicanos que dijo le gustaban mucho, mientras me quitaba las botas de caminar para usar los "aquashoes" dentro de la casa o "el hospital" como sea (que de hospital no le veo nada, es una casa con cuartos, duchas, cocina, comedor, recepción, etc.)
Me dejó y fui a lavar ropa, abajo la tendí en el patio. Me regresé a escribir el diario y a cargar la pila.
Como a las 4 p.m. me fuía pasear para conocer la ermita empotrada en la montaña, indicada en el mapa como punto de interés.
Una pequeña cuesta de 10 minutos caminando y ya estaba allí. Me hizo recordar a las ruinas de Petra en Jordania.
Allí habían otros paseando y vi una pareja seguir un camino hacia la montaña y los seguí. El paisaje fenomenal, el clima estupendo.
Recorrí una larga vereda en ascenso, de un cerro pasé a otro, hasta que alcancé a la pareja que resultaron ser norteamericanos.
Ellos se quedaron allí y como el camino continuaba lo seguí. Allá a lo lejos se veía la carretera que cruzaba el pueblo así que no había problema de perderme.
Habían muchos sembradíos de no sé qué cosa. Yo buscaba las ruinas del antiguo pueblo cuyos habitantes se cambiaron abajo de los cerros. Había muchos escombros, tal vez esas eran las ruinas que quedaban.
Como a la media hora el camino se acabó y solo quedaban 2 opciones: regresar por la misma vereda ya caminada o continuar por el lado del sembradío, por un pequeñísimo pasillo sin sembrar entre el plantío y el cerro. Y como no soy de retornar en excursionismo pues continué.
Le di un largo rodeo al campo sembrado que me hacía subir de nuevo a la montaña y luego descendía acercándome a la carretera.
Mas tarde llegué a un campo sembrado, que del otro lado se veía un camino, ¿qué hago? ¿sigo rodeando plantas o las atravieso "a la brava"? Me dio un poco de miedo por lo que podría encontrarse debajo ¿lodo? ¿espinas? o peor ¿serpientes? Pues me aviento y con decisión a grandes zancadas empecé a atravesar el campo sembrado.
La matas me llegaban o sobrepasaban la cintura ¡Fue terrorífico! con el alma en un hilo avancé así brincando unos 50 metros. Y suplicando que no me vaya a ver algún ranchero porque entonces sí me metería en problemas.
Apenas alcancé el camino, cuando me hice el despistado y tranquilamente me puse a caminar rumbo al tractor, (simulando que apenas iba en lugar de regresar), como dando un paseo, el señor del tractor "nomás" se me quedó viendo, di media vuelta y tomé fotos para despistarle más.
Milagrosamente ese camino iba directo a la capilla. Llegué a un puentecito, había una casita donde araba un señor, lo saludé con la mano, algo le dije y me llamó.
-----Hola amigo ¿Cómo está? ----. Inicié.
-----¿Vas a Santiago?
-----Sí -----y de allí "para el real", se puso a charlar largo y tendido sobre las diferentes poblaciones y lenguas de España. Me dijo que la Ermita la visitan todos los días a las 5 p.m.
-----Ahorita.
-----¡Oh! Déjeme ir entonces, adiós. ------Y así fué como me desafané de él.
Llegué al albergue, pregunté al hospitalero y me dijo que esas visitas ya no se hacen porque la persona que tiene la llave está fuera del pueblo.
De rato llegaron varias mujeres entre ellas una dizque fotógrafa muy chocante que según ha hecho a pie muchas veces el camino de Santiago.
Yo me encontraba sentado en el piso cerca a mi colchoneta, escribiendo un poco mas en mi diario, me dijo que me tomaría una foto, pues estaba haciendo una crónica del camino de Santiago para un libro o un artículo de un periódico. Acepté. Miró hacia abajo en una caja grande.
Luego de que escogía una de las colchonetas libres del piso me preguntó:
-----¿Y tú roncas?
-----¿Yo? Muchísimo... pero exagerado parece una de esas máquinas para talar árboles. -----le contesté. (Siempre digo lo mismo solo para molestar).
-----No, en serio ¿es broma, verdad?
-----¡Claro que no! es cierto.
-----Ah, no, yo cuando me encuentro personas que roncan yo los despierto, me vale. -----replicó haciendo su gesto de fuchi.
-----Pues si a mí alguien me despierta, yo espero a que se duerma y voy y la despierto también, y le digo ¡estás roncando..!
-----¿Como venganza?
-----Como reciprocidad, igualdad, así que no se lo recomiendo.
Alas 6 fuimos a la cocina a ayudar a preparar la cena comunitaria, junto con otros me puse a pelar papas. Luego quise ayudar a un coreano a preparar la ensalada pero a señas me dió a entender que él podía solo, "ándele pués".
Fui a la mesa y me puse a quebrar nueces, son un poco extrañas y desabridas.
A las 8 p.m. nos llamaron a cenar, ensalada, un plato de papas cocidas y una manzana de postre.
La fotógrafa anduvo tomando fotos con su cámara del siglo XIX.
Luego subimos a un cuarto de arriba donde nos descalzamos y nos pusieron a leer oraciones en diferentes idiomas y algunos entonaron cánticos.
Como ya había gente lavando vasijas yo me hice el desentendido y me fui al cuarto de colchonetas.
Cargué los celulares y listo.
Resultó que el coreano roncaba como le había dicho a la mujer quejosa, me alegré, pero ésta nunca se levantó a despertarlo, ni dijo nada. Yo me puse los tapones para los oídos, me hice bolita en la manta que me prestó el hospitalero y a dormir.
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